Destacado, Montes de Toledo

Curiosidades del pico de Noez y su entorno

24 marzo, 2021

El día 8-9-2018 el diario El País traía en sus páginas el artículo La historia de España cabe en esta fosa: de los romanos a los brigadistas. En el mismo se hace referencia a la excavación arqueológica de unos restos de la Guerra Civil superpuestos a otros mucho más antiguos. Es lo que podría ocurrir en la Sierra de Noez (1034m), concretamente en el observatorio de la Guerra Civil. Los vecinos conocen que fue levantado por un pequeño contingente republicano sin apenas recursos, y que fue utilizado durante poco tiempo en el trascurso de la contienda.

Cualquiera que lo visite in situ observará que es una obra demasiado grande como para ser realizada en tan poco tiempo, además el volumen de escombro y la naturaleza del suelo hace casi imposible su construcción en ese periodo, demasiado trabajo bajo esas circunstancias. Tampoco cumple con su supuesto cometido, pues ni se puede observar los enfrentamientos en Toledo capital, ni podemos vigilar el paso de Toledo a los Montes, pues la vista lo impide el mismo Pico de Noez y la sierra de Alpuébrega. Los republicanos lo utilizaron porque encontraron restos de defensa más antiguos, aprovechándose de ellos, y al darse cuenta de su inutilidad los abandonaron enseguida.

Parte de la respuesta que buscamos nos la da la toponimia del enclave, los Castillejos, que hace referencia a un punto defensivo fortificado de antigüedad indeterminada, muy degradado (- ejo, sufijo despectivo). Los restos y escombros dispersos por la zona nos recuerdan a los de un “poblado” en altura de la Edad de Bronce – más si nos fijamos en el muro oeste -. Puede que sea un punto militar o religioso del vecino emplazamiento deAlpuébrega, a escaso kilómetro de distancia, al otro lado del Pico de Noez, perfectamente visible desde este. En el vecino cerro de Alpuébrega también existen supuestos muros y cimientos de edificios que merecen un profundo estudio.

A unos 20 metros del observatorio de la Guerra Civil tenemos los restos de las Tres Hermanas, antaño un afloramiento rocoso en forma de pieza dental, tenía tres salientes naturales de unos 4-5 metros de altura a modo de menhires que un rayo redujo a escombros a mediados del siglo XX. La leyenda cuenta que eran unas hermanas que se opusieron a la palabra de Dios, y este las convirtió en piedra. Nos recuerda el relato bíblico de la estatua de sal de la esposa de Lot, y es que, como en Sodoma y Gomorra, el relato puede encubrir la desaparición de un poblado pagano por no seguir las normas de la nueva religión triunfante, la cristiana. Aunque a decir verdad, puede que todo esto sea mera coincidencia.

También curiosa es una estructura de piedra, a modo de altar o pseudodolmen, situada a unos 150 metros, llamada por los lugareños Cocinilla del Manco, de origen seguramente natural con restos de ocupación y modificación humana. Presenta unos”escalones” en la roca – provocados por la erosión natural -, que junto con otras piedras, hacen de calza a una gran plancha de piedra situada a modo de tabla de mesa. A su izquierda, hacia donde tiene inclinación dicha tabla, encontramos canalizaciones de líquido, naturales, puede que remarcadas artificialmente. La colocación de las calzas de piedra son bastante llamativas, tanto por su tamaño, como por su situación dentro de la estructura. Su función no está muy clara, y está justamente al lado del antiguo y antaño único camino de acceso al pico de Noez.

En los últimos años se ha colocado en el mismo pico un observatorio rudimentario para la observación del cielo, dada la posición privilegiada de la sierra.

La última curiosidad de la Sierra la tenemos en el camino del Collao, en los llamados Grabados de la Piedra de los Pastores. ”. En la parte más alta del lugar, grabadas en piedra, tenemos algunas inscripciones de pastor, fechadas de 1870 a 1969, algunas realizadas por el padre del autor de este artículo. En los dibujos de los grabados predominan nombres de personas, fechas, animales domésticos, y en menos número pero más interesantes, motivos religiosos, como cruces o ángeles /santos que actúan a modo de protección a los nombres que rodean, aunque estos últimos, dado la ejecución de sus trazas pudieran parecer hadas, espíritus o incluso alienígenas.

Es destacable mencionar la historia del profesor Telesforo Torija de la Fuente, hijo predilecto del pueblo, quién siendo pastor dejó también aquí grabados su nombre y dibujos. Sin haber ido a la escuela educó tan bien en números y letras a los hijos de un capitán durante su servicio militar, que este en agradecimiento le pagó unos estudios, llegando a catedrático.

Algunas veces los grabados prehistóricos se han catalogado erróneamente como “de pastor” por algún investigador, pues en ocasiones estos zagales han grabado sobreponiendo sobre otras inscripciones más antiguas, cosa que pasa en numerosas ocasiones, mezclándose simbología de varias culturas y tiempos entre sí. En el caso del pueblo de Noez está claro que son de aquella gente que salía a pastorear su ganado en este lugar. Estos grabados merecerían ser protegidos, aunque sea primeramente mediante el calco de los mismos.

Antonio Martín Asperilla

Artículo incluido en la Revista de Estudios Monteños núm. 168

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